Crítica: «Gran Torino» de Clint Eastwood
Cuando «Gran Torino» encara su tramo final algo te anuncia en el cuerpo que te va a hacer daño. Has interiorizado tanto el personaje central, ese anciano cascarrabias malhablado y refunfuñante, has generado tanta ternura para comprenderlo que su final y el tuyo van indisolublemente ligados.