Crítica: «Buda explotó por vergüenza» de Hanna Makhmalbaf
Hay películas tan sencillas que se le quedan a uno en la mente como auténticas lecciones de cine y de vida. Su forma de explicarse es tan auténtica, tan natural, que superan la propia ficción para ofrecerte un soplo de aire fresco que te alecciona y noquea, que demuestra que para decir cosas importantes no es necesario grandes dramaturgias ni florituras visuales.