Repasemos los estrenos más significativos de las últimas semanas. Películas que vienen acompañadas por grandes nombres, algunos de los cuales siguen demostrando su calidad y otros fracasan estrepitosamente.
«The Road» o cómo mantener la bondad ante el caos
Basada en una novela del siempre estimulante Cormac McCarthy, «The Road» se erige como el gran título de la cartelera cinematográfica de estas últimas semanas.
Interpretada por Viggo Mortensen y con una dirección de fotografía sublime del donostiarra Javier Aguirresarobe, este apesadumbrado y dolorido film reflexiona, con un tono sereno y sonámbulo, como si de una pesadilla a cámara lenta se tratara, de cómo la bondad del ser humano puede mantenerse ante un mundo sumido en la decadencia y el caos, infectado por la maldad inherente a nuestro espíritu.
Se trata de una obra honda y dura sobre el fin de nuestro mundo, narrada sin conmiseración con el espectador, mostrándose de una forma árida, arenosa y exigente. Su pesimismo indisimulado y su tono trágico traza una nada sencilla mirada sobre la condición animal del ser humano y sobre su capacidad de enloquecer y sobrevivir como pulsiones innatas de su condición. Un film fascinante y difícil.
«Shutter Island» o la capacidad hipnótica de Scorsese
«Shutter Island» es un film visualmente deslumbrante, elaborado por la mano maestra de Martin Scorsese, quién consigue algo tan milagroso como hipnotizarte ante una historia que, en su tramo final, se muestra más convencional de lo que hace parecer su puesta en escena, magistral, fría y enfermiza, de este genio que consigue que su film rezume a Hitchcock, Tourneur o Kubrick, que te lleva y te enloquece, que te muestra unos sueños de una belleza terrorífica y que juega con tus expectativas, deseos e inteligencia durante todo el metraje.
Quizá el film no tenga tanta miga en el fondo como parece hacer creer Scorsese a nivel formal pero te lo hace creer tan bien que el ejercicio de cine que lleva dentro es indiscutible. Una gozada sensorial y una experiencia de hipnosis visual sólo al alcance de este maravilloso creador.
Invictus o la derrota de Eastwood
Evidentemente, a Clint Eastwood se le exige siempre como auténtico maestro del cine que es. Y en «Invictus» no iba a ser menos. Pero la obra no está a su altura. Eastwood parece no implicarse en una historia demasiado obvia a nivel escrito y que no ofrece nada especialmente jugoso que llevarse a la boca. Se palpa estilo de encargo y falta de convicción por muy bien que el maestro mueva la cámara.
«The Lovely Bones» o la gran decepción de Peter Jackson
Los que esperábamos algo parecido a la grandeza emocional y simbiosis perfecta entre lo imaginado y lo cruelmente real de «Criaturas Celestiales» deberemos, pues eso, esperarnos.
«The Lovely Bones» es una decepción mayúscula al convertir un relato triste, trágico y de pequeñas conclusiones en un film grandilocuente, exhibicionista de efectos visuales y con poquísimo calado emocional. Jackson marea al espectador mostrándose mucho más interesado en las imágenes del cielo, kitchs a más no poder y con una música que debería llevar al compositor a los tribunales, que en la verdad de sus personajes heridos.
El interés de la novela de Alice Sebold reside en dos aspectos principales: en la repercusión que la muerte de la niña (asesinada y violada en la obra escrita y sólo asesinada en la visual) tiene en su familia con una madre descrita como ausente tanto mental como físicamente, un padre apático, una hermana que acusa más que nadie, y en silencio, la pérdida y un hermano pequeño que hace gala de la ignorancia más dolorosa. De eso, no hay nada en la película. Nada. Y segundo, en la narración, entre nostálgica y desesperada de la niña que Jackson transforma en un ser amorfo donde prima su inocencia, cuando en la novela no lo es tanto. Es más, tiene deseos vengativos lógicos.
En definitiva, una historia que daba para una narración más sencilla, más sosegada, más íntima y que Jackson transforma en un espectáculo visual hueco donde sólo destacan un par de escenas: la visita de la niña a su asesino en la bañera y la entrada de la hermana en la casa del villano en todo un ejemplo de creación de tensión.
El resto: «Nine» , «El hombre loco» , «Tiana y el Sapo» y «Percy Jackson»
Del resto de estrenos de este mes de febrero, admito haberme divertido con «Nine» por lo mucho que tiene de Fellini y con «Tiana y el Sapo» el reencuentro de la Disney con el tono clásico, del que antes nos quejábamos y ahora anhelamos al ver esta historia ambientada en Louisiana.
Suspenden claramente «El hombre Lobo» con un increíble Benicio del Toro (no por genial sino porque no te lo crees) y «Up in the Air», uno de esos films que inexplicablemente consigue el consenso de todos cuando es impostado y fingido en todos sus diálogos.
En un término medio se queda la juvenil «Percy Jackson y el Ladrón del Rayo» que es entretenida aunque esté dirigida por Chris Columbus.
Y, aunque sea de enero, una recomendación ineludible: «La Cinta Blanca» el film de Michael Haneke que ganará el Oscar y que es una auténtica obra maestra.