Por Juan Pablo Beas, hace 1 año y 10 meses

Oscars 2010: Bigelow gana en tierra de hombres

Kathrynbigelow 04aKathryn Bigelow se ha convertido en la primera mujer que consigue el Oscar a la mejor dirección. A Hollywood le encanta la historia y poner nuevas páginas en ella. La directora, cuyas temáticas son claramente masculinas, ha ganado con coherencia y lógica gracias a «En Tierra Hostil».

«Avatar» no necesita grandes premios porque su vida ya está hecha y, además, Hollywood vende imagen de apoyo a producciones pequeñas y con aspiraciones creativas aunque, no olvidemos, ha ganado un film bélico y de acción.

6 estatuillas se ha llevado el film de Bigelow (película, directora, guión original, montaje y mezcla y montaje de sonido) por 3 de «Avatar» aunque valiosas (fotografía, dirección artística y efectos visuales).

En una gala sin sorpresas y con premios previsibles, triunfaron Jeff Bridges y Christoph Waltz como actores y Sandra Bullock y Mo'Nique como actrices.

«Up» ganó con justicia como mejor film de animación y la preciosa música de Michael Giacchino. «Up in the air» se fue en blanco y «Precious» recibió el galardón a mejor guión adaptado.

Quizá la única sorpresa de la noche fue «El Secreto de sus Ojos» que venció a dos grandes obras: «La Cinta Blanca»y «Un profeta» que también hubieran merecido el premio.

Lamentablemente, el corto español no ganó el Oscar que pretendía. Lástima.

Por Juan Pablo Beas, hace 1 año y 11 meses

Críticas: Hipnótico Scorsese, derrotado Eastwood, sobresaliente McCarthy y deplorable Jackson

FascinanteRepasemos los estrenos más significativos de las últimas semanas. Películas que vienen acompañadas por grandes nombres, algunos de los cuales siguen demostrando su calidad y otros fracasan estrepitosamente.

«The Road» o cómo mantener la bondad ante el caos

Basada en una novela del siempre estimulante Cormac McCarthy, «The Road» se erige como el gran título de la cartelera cinematográfica de estas últimas semanas.

Interpretada por Viggo Mortensen y con una dirección de fotografía sublime del donostiarra Javier Aguirresarobe, este apesadumbrado y dolorido film reflexiona, con un tono sereno y sonámbulo, como si de una pesadilla a cámara lenta se tratara, de cómo la bondad del ser humano puede mantenerse ante un mundo sumido en la decadencia y el caos, infectado por la maldad inherente a nuestro espíritu.

Se trata de una obra honda y dura sobre el fin de nuestro mundo, narrada sin conmiseración con el espectador, mostrándose de una forma árida, arenosa y exigente. Su pesimismo indisimulado y su tono trágico traza una nada sencilla mirada sobre la condición animal del ser humano y sobre su capacidad de enloquecer y sobrevivir como pulsiones innatas de su condición. Un film fascinante y difícil.

«Shutter Island» o la capacidad hipnótica de Scorsese

«Shutter Island» es un film visualmente deslumbrante, elaborado por la mano maestra de Martin Scorsese, quién consigue algo tan milagroso como hipnotizarte ante una historia que, en su tramo final, se muestra más convencional de lo que hace parecer su puesta en escena, magistral, fría y enfermiza, de este genio que consigue que su film rezume a Hitchcock, Tourneur o Kubrick, que te lleva y te enloquece, que te muestra unos sueños de una belleza terrorífica y que juega con tus expectativas, deseos e inteligencia durante todo el metraje.

HipnóticaQuizá el film no tenga tanta miga en el fondo como parece hacer creer Scorsese a nivel formal pero te lo hace creer tan bien que el ejercicio de cine que lleva dentro es indiscutible. Una gozada sensorial y una experiencia de hipnosis visual sólo al alcance de este maravilloso creador.

Invictus o la derrota de Eastwood

Evidentemente, a Clint Eastwood se le exige siempre como auténtico maestro del cine que es. Y en «Invictus» no iba a ser menos. Pero la obra no está a su altura. Eastwood parece no implicarse en una historia demasiado obvia a nivel escrito y que no ofrece nada especialmente jugoso que llevarse a la boca. Se palpa estilo de encargo y falta de convicción por muy bien que el maestro mueva la cámara.

«The Lovely Bones» o la gran decepción de Peter Jackson

Los que esperábamos algo parecido a la grandeza emocional y simbiosis perfecta entre lo imaginado y lo cruelmente real de «Criaturas Celestiales» deberemos, pues eso, esperarnos.

Mal, desastrosa«The Lovely Bones» es una decepción mayúscula al convertir un relato triste, trágico y de pequeñas conclusiones en un film grandilocuente, exhibicionista de efectos visuales y con poquísimo calado emocional. Jackson marea al espectador mostrándose mucho más interesado en las imágenes del cielo, kitchs a más no poder y con una música que debería llevar al compositor a los tribunales, que en la verdad de sus personajes heridos.

El interés de la novela de Alice Sebold reside en dos aspectos principales: en la repercusión que la muerte de la niña (asesinada y violada en la obra escrita y sólo asesinada en la visual) tiene en su familia con una madre descrita como ausente tanto mental como físicamente, un padre apático, una hermana que acusa más que nadie, y en silencio, la pérdida y un hermano pequeño que hace gala de la ignorancia más dolorosa. De eso, no hay nada en la película. Nada. Y segundo, en la narración, entre nostálgica y desesperada de la niña que Jackson transforma en un ser amorfo donde prima su inocencia, cuando en la novela no lo es tanto. Es más, tiene deseos vengativos lógicos.

En definitiva, una historia que daba para una narración más sencilla, más sosegada, más íntima y que Jackson transforma en un espectáculo visual hueco donde sólo destacan un par de escenas: la visita de la niña a su asesino en la bañera y la entrada de la hermana en la casa del villano en todo un ejemplo de creación de tensión.

El resto: «Nine» , «El hombre loco» , «Tiana y el Sapo» y «Percy Jackson»

BuenaDel resto de estrenos de este mes de febrero, admito haberme divertido con «Nine» por lo mucho que tiene de Fellini y con «Tiana y el Sapo» el reencuentro de la Disney con el tono clásico, del que antes nos quejábamos y ahora anhelamos al ver esta historia ambientada en Louisiana.

Suspenden claramente «El hombre Lobo» con un increíble Benicio del Toro (no por genial sino porque no te lo crees) y «Up in the Air», uno de esos films que inexplicablemente consigue el consenso de todos cuando es impostado y fingido en todos sus diálogos.

En un término medio se queda la juvenil «Percy Jackson y el Ladrón del Rayo» que es entretenida aunque esté dirigida por Chris Columbus.

Y, aunque sea de enero, una recomendación ineludible: «La Cinta Blanca» el film de Michael Haneke que ganará el Oscar y que es una auténtica obra maestra.

Por Juan Pablo Beas, hace 2 años

Goyas 2010: La noche más redonda del cine español

Brillante triunfadorDespués de un gran año para el cine español, con películas variadas acogidas con entusiasmo en la taquilla, la gala de los Goya pretendía poner el broche final a una temporada buenísima. Y lo hizo, a buena fe que lo hizo.

No podía disimular Alex de la Iglesia, el presidente de la Academia, su alegría una vez concluída la gala. Y es que la noche no pudo salir mejor: ganó coherentemente «Celda 211», Buenafuente estuvo chispeante y gracioso, la gala sin publicidad fue más dinámica dentro del margen que da una gala de estas características, el glamour novedoso fue ver a Bardem y Cruz juntos y, como giro de guión final, la presencia de Pedro Almodóvar.

Sr. Presidente, puede estar usted satisfecho. Pero vayamos por partes.

LOS PREMIOS
«Celda 211» de Daniel Monzón consiguió 8 Goyas
, entre ellos mejor película, director y guión adaptado, además de los actores a Marta Etura, Alberto Ammann y Luis Tosar. Una victoria coherente y lógica ya que el film es francamente bueno. Amenábar no necesita ya grandes premios y menos derrotando a un film interesante con gente nueva. Pese a ello, «Ágora», el film que más me gusta de los finalistas, ganó 7 estupendos Goyas. Del resto de reparto, es justo el olvido de «El Baile de la Victoria» que siendo tan mala no debería haber estado allí. El único pero: «El Secreto de sus Ojos» merecía algo más.

LA GALA
Buenafuente está bien siempre, tiene salero y gracia y ayer lo hizo muy bien. El vídeo inicial era más simpático que brillante pero en el cuerpo a cuerpo con los actores se salió, con divertidísimas puyas y un final con tiroteo incluído para echar unas buenas risas. La gala estuvo dentro de lo aceptable desde el punto de vista de la duración. La ausencia de publicidad ayudó enormente. Se vio bien.

EL GLAMOUR
Fue ver a Javier Bardem y Penélope Cruz juntos
. De nuevo, un logro del presidente. Era la foto esperada y llegó en la noche de los Goya. Una buena forma de darle vidilla más allá de los ámbitos cinematográficos.

El sorpresónALMODÓVAR
El fin de fiesta glorioso
. Todo un giro final de guión al mejor estilo del cine negro. Lo inesperado, llegó. Almodóvar firmó la paz con la Academia entregando el premio más importante. Estuvo cómodo y brillante el manchego, haciendo reir al personal y quitándole hierro al enfrentamiento. Otro logro.

LO MEJOR
La frase del hijo de Antonio Mercero, al recibir el Goya de Honor para su padre. Dijo que lo único bueno de la enfermedad de Alzheimer era que su padre podía ver «Cantando bajo la lluvia» 500 veces como si fuera la primera vez. Poética, tierna e inolvidable afirmación.

Los Goyas 2010 han propiciado al cine español su mejor noche en años. Nos alegramos y felicitamos a Alex de la Iglesia, el principal responsable de que hoy en España solo se hable (y bien) de esta noche. Buen trabajo.

Por Juan Pablo Beas, hace 2 años

Crítica: «Up in the air» o el nuevo artilugio del chico pegatina donde todo es metafórico

Oro parece, plata no esAcogido con los brazos abiertos por la industria gracias a su simpática pero impostada «Juno», Jason Reitman se ha convertido en el adalid de la independencia indie dentro de las paredes de los grandes estudios de Hollywood. O sea, el raro de la familia rica.

Aupado con nominaciones y Oscars con su historia de jovencita embarazada prematuramente, la chispa de su primeriza «Gracias por fumar» se ha ido difuminando hasta la presente «Up in the Air», ejemplo mastodóstico de película que presuntamente es inteligente, que presuntamente es metafórica y que presuntamente reflexiona irónicamente sobre la soledad del mundo individualizado actual.

Todo es presunto en el cine de Reitman y aunque gane casi todo los juicios críticos, si yo tuviera que dictar sentencia lo tendría muy claro: culpable de hacer un cine donde todos los diálogos están obligados a ser ingeniosos, culpable de no meterse auténticamente en la piel de sus personajes, culpable por empezar sus historias con interés y acabarlas con chapuceras complaciencias, culpable de tratar de vendernos verdad en sus tramas cuando no son más que pegatinas de lo que les gustaría ser, culpable de engañarnos a todos con un cine presuntamente auténtico cuando está más calculado que muchos otros. Culpable de aparentar y no ser, de parecer mucho y lograr poco.

«Up in the Air», su último trabajo, empieza estimulantemente, con un Clooney adecuadísimo, perfilando una «reflexión» sobre la soledad y el independentismo emocional interesante. Reflexión que a la postre no es tal, cuando nos damos cuenta que el personaje es arrojado al vacío por un guión absolutamente fofo en su resolución, por mucho que quiera vendernos indefinición con la última escena de la función.

El cine de Reitman, tan pretendidamente profundo, es un cine inocuo, que no empapa, resultón para algunos pero sin esencia que destilar. No es desdeñable, en absoluto, y seguramente será un buen cineasta cuando deje de fantasear con lo aparente y deje que sus criaturas vuelen con libertad.

Aunque parezca libérrimo, su cine vive atenazado por obligaciones autoimpuestas que solo persiguen parecer más digno y más original que nadie, más al margen de todo, más auténtico. Es como el niño al que le ríen los chistes siempre y acaba creyéndose el más gracioso del mundo. No quiere decir que no tenga gracia pero sí que no tiene tanta.

«Up in the Air» chirría en muchos aspectos y es mucho más pedante que otras películas que, al menos, tienen motivos para serlo o tratar de serlo.

No me creo a sus personajes ni me interesa como lo muestra a nivel cinematográfico, siempre con las mismas cancioncitas, porque no le veo la sangre a sus criaturas.

Si quieren ver una película de verdad sobre la familia y la soledad vean «The Road» porque es más realista que «Up in the Air» aunque suceda cuando el mundo se acaba.

Por Juan Pablo Beas, hace 2 años

Estrenos de la semana: Daniels firma un intenso drama en «Precious»

TremendaPoco sabíamos de «Precious» antes de verla en el Festival de San Sebastián. Tan sólo que era la historia, basada en hechos reales, de una joven negrita obesa, embarazada, marginada por la sociedad y maltratada por su propia madre. Hoy es una de las películas más nominadas de los Oscars y una sorpresa mayúscula de la temporada.

El film de Lee Daniels es verídico y duro, intensísimo drama con dos actrices memorables que consiguen que no te plantees que lo son. Me explico. Cuando ves a Clooney o a DeNiro o a cualquier actor/actriz conocido, valoras su actuación diciendo «magnífico trabajo de tal o de cual». Con «Precious» y, especialmente, con el trabajo de Mo'nique uno no dice eso ya que parece una persona real. Sinceramente, no me planteé viendo el film que pudiera ser nominada porque su trabajo es tan real que no parece ni un trabajo, su personaje parece ella. Realmente, será un Oscar merecido.

La película no pretende ser un gran melodrama, ni carga las tintas en exceso ya que la historia no lo hace necesario. Es tan tremebundo lo que vemos que la sencilla forma de explicar la historia es la perfecta. Enfatizar la hubiera matado. No es un film con grandes dramaturgias pero sí efectivo, lacerante y conmovedor en su lucha por salir del infierno de la protagonista. A veces los Oscars no sólo sirven para vender películas, sino que también descubren a los ojos del mundo películas como esta que hubiera pasado sin pena ni gloria y sin hacer ruido.

Un buen film de Daniels que eriza la piel por lo crudo que resulta.

Del resto de estrenos de mañana también destaca «The Road» con Viggo Mortensen en la adaptación de la novela de Cormac McCarthy, film que ardo en deseos de ver, y la vuelta de Disney a la animación tradicional, y de cuento clásico, con «Tiana y el sapo».

Mañana también verán la luz en platea «El Padrastro», la chorrada «Loca Obsesión» y «Luna Caliente», último film del respetable Vicente Aranda.

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