Críticas: La «Alicia» de Burton no maravilla y Pattinson y su cara de existencialismo de bolsillo
El universo de Tim Burton y de Lewis Carroll confluyen en muchos aspectos: en ese gusto por los personajes marginales y extremos, en hacer navegar a seres perdidos por universos oníricos sobrecargados de claroscuros, en inventar e imaginar con extrema y original creatividad, en arriesgar narrativamente.
Por ello, que el director fuera el encargado de adaptar «Alicia en el País de las Maravillas» para la Disney no podía ser un pastel más apetecible y sustancioso.
Pero entre Burton y Carroll había muchos peldaños por subir y en alguno de ellos se ha quedado la maravilla que todos deseábamos y que no vemos en esta película que, pese a ser visualmente extraña y atrayente, flaquea por un guión muy blandito de Linda Wolverton, más preocupada por resultar lineal y seguible que por innovar y dar al encendido creador una ruta de viaje a la altura de sus extravagantes gustos.
Como hiciera Steven Spielberg con «Hook», el guión sitúa a una Alicia de 20 años que vuelve al país de las maravillas sin recordar nada. Un punto de partida interesante que, tras un prólogo alentador, cae en picado al mostrarse la guionista incapaz de atreverse o de vehicular una historia más atractiva, hasta el punto de escribir soluciones discursivas bastante chapuceras (las acciones que suceden dentro del castillo son un auténtico despropósito).
Pese a ello, la película tiene un visionado relativamente agradable si nos entretenemos en esos pequeños detalles del universo Burton: en la deformidad de la Reina Roja, en los ojos desorbitados del Sombrerero Loco, en la delicada ingenuidad de Alicia, en la liebre dislocada, en las estupendas intervenciones del gato vaporoso o en las lámparas-mono que resultan desternillantes.
Decepcionante, para que engañarnos, pero con escenas visualmente geniales.
«Recuérdame» o Robert Pattinson no cambia la cara
Me encantó Robert Pattinson cuando vi «Crepúsculo» tanto como el film, del que me confieso admirador. Otra cosa es la segunda parte «Eclipse» que me parece infame.
En «Recuérdame» el actor lastra una historia atractiva con la misma cara de «esta-vida-no-me-importa-un-rábano-y-la-sobrellevo-gracias-a-mi cinismo-y-lo-guapo-que-soy» durante todo el metraje.
La verdad es que la dirección tan afectada y tan lánguida tampoco beneficia al film pese a que consigue destellar retazos brillantes cuando deja los gestitos y se mete en las tripas de sus personajes. El final gustará o no pero impacta y eso es bueno.
En un abril poco provechoso, tan sólo destacar la curiosa película iraní «Nadie sabe de gatos persas» que nos muestra un cine de ese país reivindicativo, moderno y urbano. Toda una novedad.