Hace prácticamente un año escribía, casi febrilmente, mis impresiones sobre «Crepúsculo» entusiasmado con una película extraordinaria que ofrecía una brillante reflexión sobre la desencantada juventud actual y sus pensamientos y miradas, una emocionante historia de amor barroca y pasional, de un romanticismo excepcional que encontraba su contrapunto perfecto en una narración moderna, heredera de la televisión y la MTV, fragmentada y dinámica que, acompañada por una música disonante y enrarecida, creaba una perfecta atmósfera de pérdida y dolor que servía como telón de fondo para la explosión del amor más intenso y peligroso.
Seguir leyendo →