Crítica: «Ángeles y Demonios» de Ron Howard
Todos sabemos que Ron Howard es un tipo ramplón. Lo fue como pequeño actor y lo sigue siendo como director de films de poco interés y mucho montante. Su efectividad sin brillo se dilata por su trayectoria, afectando a algunas historias que, en otras manos, hubieran resultado interesantes.
Pese a la sorpresa de «Frost/Nixon», Howard es de esos directores que han aprendido a hacer cine haciéndolo, sin que un talento innato o una capacitación visual le hubieran empujado a ello. Y tampoco es que haya sido uno de los alumnos más aventajados de su clase en su proceso de aprendizaje cinematográfico.
En pocas palabras, prácticamente ningún producto de Ron Howard se destaca por su valía artística y sí por su practicidad y corrección. El resultado final de sus películas suele ser decente aunque tengas que tragarte planificaciones visuales mediocres y excesos visuales gratuitos como todos esos viajes por tubos tecnológicos que no tienen sentido ninguno y que podemos ver en su última película, «Ángeles y Demonios», adaptación del primer best-seller escrito por Dan Brown.
Ya sabemos, pues, que la película no destaca precisamente por su belleza ni interés visual, como tampoco lo hizo «El Código Da Vinci». Visualmente es igual de sencilla, Tom Hanks repite hieratismo con Robert Langdon, la acólita femenina cumple función similar (nula, por supuesto), la música solemne de Hans Zimmer (buena, realmente) cumple labor idéntica y los espectadores llenarán igual las salas.
¿Dónde está, pues, la diferencia entre «El Código Da Vinci» y «Ángeles y Demonios» a nivel de calidad?
Partiendo desde la base de no haber leído ninguna de las dos novelas de Brown, la primera es mejor que la segunda en cuanto a interés de la historia, y la segunda mejor que la primera a nivel rítmico. Pero todo eso, ya lo había decidido el propio escritor. No Ron Howard.
«Ángeles y Demonios» tiene una trama más dinámica y movida que «El Código Da Vinci» y eso se nota. El film es más entretenido, tiene más ritmo, tiene más salero pero es muchísimo menos interesante que lo que explica la segunda y célebre novela.
El intento de aniquilar el Vaticano tiene pocas puntas que sacarse y sigue una dinámica que se repite durante todo el metraje: Langdon-misterio-resolución inmediata de éste-persecución-misterio-resolución.... (además, como todo va tan rápido no se deja pensar al espectador y cuando el enigma se presenta se descifra tan aceleradamente que pierde la gracia) y así hasta el final y el giro posterior sorprendente. Poco que llevarse a la boca.
Tanto «El Código da Vinci» como «Ángeles y Demonios» son films dignos y entretenidos, solventes, que sigues con atención. La única diferencia es que el primero era más lento pero más jugoso y el segundo es más rápido y más raquítico.
Cuestión únicamente de matices. O sea, que una te gustará más que la otra según lo que le pidas a la obra: interés o entretenimiento puro. Por ello, yo me quedo con la primera.
1 comentario
#1. Ginebra, hace 1 año y 3 meses
Yo he leído las dos novelas (en este tipo dde historias prefireo leer que el cine, éste seguro que me defrauda). Ví en el cine «El código da Vinci» y no me gustó. Casi me duermo. No creo que vaya a ver ésta. De ambos libros me quedo con el código también, pero creo que «el filón» se le está agotando a este autor. Creo que debe cambiar de tercios un poco.
He leído críticas y parece que está gustando esta peli.. Besos de finde
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