Reseña: «De superhéroes borrachos a Momias preolímpicas»
Empiezan a desfilar lindezas por la cartelera veraniega y a configurar una opinión general sobre el estío fílmico de esta temporada. Veamos como va la cosa.
Ya comentábamos en la crítica de «Kung Fu Panda» que era un producto entretenido sin ser original y que destilaba una ternura y una simpatía indiscutibles, asentados en los graciosos golpes de su protagonista y no en la novedad del tratamiento de la historia.
Pese a ello, un film agradable que está, visto lo siguiente, ofreciendo lo más apañadito del verano, en espera de ver «Wall-E» y el estreno el miércoles de «El Caballero Oscuro».
La siguiente de la lista en llegar fue «Hancock», film donde Will Smith encarna a un superhéroe borrachón y en horas bajas que deberá comprenderse a través de su conexión con un pasado borrado.
La película se las prometía muy felices, para los que deseamos ver algo diferente, al caracterizar de esta forma tan miserable a su personaje principal. Agua de borrajas.
La derivación de la historia y su conclusión es precipitada, previsible y rodada con muy poco gusto. Esteticismo vacío y ocasión perdida. Una más de aquellas que pone en cámara lenta la lluvia cayendo sobre la mano del que está muerto temporalmente. Para olvidar.
«Las Crónicas de Narnia» y «Superagente 86 de película», ya reseñadas, aún bajaron más el nivel de lo visto este verano. Y llegó «La Momia».
El gracejo de Brendan Fraser de las dos primeras entregas, especialmente la inicial, se ha transformado en un humor tan inane como sonrojante y la sana ración de aventuras sin mensaje en un enredo paterno-filial-ancestral que no hay quien se trague.
«La Momia: La Tumba del Emperador Dragón» supone la muerte definitiva de la saga, esperemos que no la resuciten, ya que alcanza los niveles de menor entidad artística de las tres, en un film demasiado entregado a la reconciliación de los diferentes miembros de la familia, a la acumulación bruta de planos repletos de personajes y con muy poco ritmo y gracia.
Y todo ambientado en China. Tres años para montar una inauguración olímpica que ofrezca una imagen moderna de ese país y llegan los americanos y vuelven con los tiranos dominantes del mundo. El genial Zhang Yimou debe estar tirándose de los pelos.
Volvamos al cine. En fin, una película que no ofrece prácticamente nada jugoso que llevarse a la boca, con escenas penosas (la espera del matrimonio en su casa) y una forma de filmar la acción a lo bestia, sin rasgos finos, a granel.
Entre inmortalidades de quita y pon, amores eternos y reconciliaciones familiares (todos se quieren mucho pero no lo dicen hasta el final, está claro) lo único que queda claro es que Michelle Yeoh es un rostro mágico y Jet Li debería hacer siempre de momia.
Por la salud de todos.
2 comentarios
#1. taekwondo gualeguaychu, hace 1 año y 7 meses
capaz esta buena la peli.....la voy a alquilar
#2. paulkersey, hace 1 año y 2 meses
he visto la película, y me quedo con las versiones anteriores.
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