Crítica: «Iron Man» de Jon Favreau
El desarrollo espectacular de los efectos especiales y la seriedad con la que se trata ahora a sus personajes, han conseguido que cada adaptación al cine de un superhéroe del cómic sea esperada y deseada más que nunca.
Películas como «Hulk» de Ang Lee, una hermosa oda a la autoaceptación, las brillantes primera y segunda parte de «Spiderman» como reflejo de la incomodidad que provoca la asunción de una responsabilidad concreta o el fascinante canto a la diferencia de «X-Men», han elevado el techo de calidad y profundidad de estas adaptaciones que han traspasado la pura acción, servida eso sí a buenos puñados, para situarse en un terreno de psicología íntima del personaje con la que la Marvel los había dotado pero el cine parecía no interesarse.
«Iron Man» emparenta directamente con estas adaptaciones que han tratado el proceso de transformación del ser humano corriente en superhéroe y lo hace con una calma y una cadencia alejada del atropellado viaje a la adaptación que hemos sufrido con otros seres de las viñetas que se han estampado gracias a un exceso de frenetismo y violencia narrativa («Daredevil», «El Motorista Fantasma» o incluso la claramente fallida «Superman Returns»).
Aunque carezca de la enjundia de las primeras, «Iron Man» funciona a prácticamente todos los niveles. Por una parte, la evolución del ser corriente en superhéroe se transita con precisión y sin precipitaciones, perfilando estupendamente al personaje de Tony Stark, la gran estrella de esta función.
Porque el personaje está tan bien definido y resulta tan atractivo que deseamos ver más en pantalla al ser humano que al superhéroe, momento en el que pierde parte de su chispa, sarcasmo y oscuridades exaltadas por el guión. Resulta curioso pero la fuerza del personaje humano se come al del traje superpoderoso. Y suele ser al revés.
Incluso la transición del personaje de frío hombre de negocios a pacifista redomado resulta creíble, en una pirueta que no era sencilla dada la concreción que demanda el guión cinematográfico.
Las escenas de acción, con buenas dosis de suspense y los efectos especiales redondean una película en la que los actores están soberbios: Robert Downey Jr., Jeff Bridges o Gwyneth Paltrow ofrecen composiciones notables.
Jon Favreau sale más que airoso con este «Iron Man» que prometía mucho menos de lo que finalmente nos ofrece: un vitamínico y entretenidísimo espectáculo tan respetuoso con el cómic como elogiable en su apuesta y objetivos.
Otra buena película de superhéroes.
1 comentario
#1. maria magaña galan, hace 1 año y 9 meses
a mi me encanto esta pelicula, sin duda robert downey jr se la rifo,nadie mas que hubiera estado mejor, despues de las grandes desiluciones como superman retunrs, xmen 3,spiderman 3,hulk,fantastic 4 (1 y 2) esta pelicula es la mejor junto a batman begins y hellboy.
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