Crítica: «Elizabeth: La Edad de Oro», de Shekhar Kapur
Con un fuerte impacto mediático llegaba a nuestras salas «Elizabeth: La Edad de Oro». La cinta cuenta la historia paralela de Inglaterra y su reina Isabel I (Cate Blanchett), la protestante aupada al trono. Es el siglo XVI e Inglaterra ocupa junto a España, el trono de poder en Europa, combinando el mercado al nuevo mundo y la conquista de nuevas tierras como método de expansión.
La reina de Inglaterra vive momentos delicados en su propio país debido a las conspiraciones para asesinarla por su marcado carácter protestante, que no gusta en modo ninguno a los sectores más conservadores de la sociedad. Las relaciones con España son tensas, más aún cuando se dicta la guillotina para una conspiradora contra Isabel, plan que formaba parte de otro más oscuro con la intención de tener una excusa para que el devoto Felipe II (Jordi Mollá), rey de España con ganas de ver a Isabel fuera del trono, vea el momento de atacar. Felipe se enzarza entonces en otra de su larga serie de guerras santas que llevarán a su flota naval, la más poderosa de todos los tiempos, a mares ingleses.
Tras de sí llegaban opiniones desiguales sobre el resultado final. Lo cierto es que tiene los ingredientes para una buena cinta, pero desgraciadamente buenos ingredientes no son suficientes para garantizar el éxito. Este es un hecho que se repite con cierta asiduidad en las salas de cine, tramas bastante logradas con historias interesantes que contar pero, como si de un viaje se tratara, sin llegar a buen puerto.
El director se empeña en contarnos muchas cosas y no centrarse en ninguna, hecho que quita fuerza a la película, porque no se sabe a ciencia cierta que es lo importante en la misma. Porqué une características de superproducción y otras de producción intimista, falla, en el planteamiento y en el desarrollo, que se tiñe de biopic sobre la reina en ciertos momentos, dónde se ve con claridad el carácter de la monarca, interpretada por una excelente Cate Blanchett, que se ve engrandecida gracias a un magistral trabajo del equipo de caracterización, y sobretodo un talentoso equipo de vestuario. Y es que curiosamente, a los actores, a los que hemos de sumar Geoffrey Rush, Samantha Morton y Abbie Cornish a los antes mencionados, no se les puede reprochar nada.
Clive Owen, sin embargo, es víctima de un personaje confuso, al que el espectador no consigue entender, no por su mala interpretación, sino por el hecho de que en ningún momento el guión le permite posicionarse y afianzarse en la película, en la que dispone de pocos momentos realmente interesantes.
Pese a que no cae en el aburrimiento absoluto, y eso es buena noticia, Kapur tampoco sabe gestionar el tempo de la película para ajustarlo a un largometraje histórico, mas complicado por su naturaleza que otro tipo de género, y que necesita la ayuda inestimable de la gracia del director. Lo peor de todo es que aporta poca claridad al tema histórico, en el que no hace hincapié a pesar de ser uno de los mas interesantes debido a sus personajes y su enclave en el tiempo. Podríamos decir una vez más aquello de podía ser mucho y acabó siendo poco.
1 comentario
#1. Carlos, hace 1 año y 1 mes
Es penoso que un actor español como Jordi Mollá se preste a la más vil perpetuación de la leyenda negra sobre el rey Felipe II, mientras en la misma cinta se ensalza a Isabel I hasta el paroxismo. Más leer a Henry Kamen para preparar el papel y menos intentar darle un toque personal lamentable y falsario.
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